martes, 6 de marzo de 2012

Ejercicio 2, tema 4: Las debilidades de los españoles


La lista del "Top 20" de los medicamentos más consumidos por los españoles se asemeja a cualquier lista de reproducción de música: muchos elementos son lo mismo, y algunos tienen popularidad durante ciertos periodos de tiempo. A primera vista, sorprende que de veinte medicamentos haya 9 analgésicos y antiinflamatorios, al parecer, a los españoles, como a cualquiera, el dolor nos incomoda, nos pica, nos, y perdón por la rebundancia, duele. Poco tardamos actualmente en tirar de talonario de recetas, o de pastilla de turno en cuanto notamos que algo no está como queremos, como debería estar (¿homeostasia, quizás?). Esto es así, una de nuestras debilidades más evidentes es el dolor, como cualquier otra persona humana. Hay tres antiinflamatorios, y seis analgésicos contra el dolor, las molestias post-traumáticas, la fiebre, el dolor de cabeza, las infecciones...

Así pues, los españoles, al igual que de cuidarnos contra el dolor, nos sabemos cuidar bien en general, fruto de la dieta mediterránea durante siglos, y de la buena vida que se lleva en la Península. Nos cuidamos la vista con colirios para los ojos cuando ya están rojos y más que molestar, duelen, o cuando su sequedad se nos hace insoportable. Los españoles, según el Top 20, tenemos un colirio en especial, uno preferido ante cualquier otro, el Viscofresh (pese a que yo personalmente no lo conocía). Los españoles también sabemos cuidar nuestra dieta, apreciamos comer como el que más, y aquí la diabetes es un molesto peso que tenemos: el azúcar endulza las comidas y es importante para el cuerpo, y si nuestro propio organismo provoca problemas por este simpático glúcido, nos sentimos mal. Aparte, la diabetes puede condicionar no sólo la dieta, sino la vida de una persona: realizar deportes no es lo mismo si te puede pegar un bajón de azúcar, la insulina y los pinchazos se vuelven compañeros rutinarios indeseables... Para tratar esta enfermedad, los españoles tomamos el Dianben, un medicamento especializado para ello. Al parecer, la diabetes es una enfermedad "popular" en España, aumentando el número de casos un 5% cada año, y habiendo unos 3.400.000 españoles enfermos.



Sin movernos del ámbito de la comida, también el Almax, otro medicamento, es importante, al ser un antiácido para el estómago, y encontrase en este top 20: no hay nada más molesto que estar enfermo, y más por la comida. Si nuestro estómago perfectamente diseñado "de fábrica" falla, y el ácido que nos ayuda a digerir causa problemas, o bien acidez, los españoles no dudamos en confiar en este medicamento.



Cambiando de aparato, pasamos del digestivo al respiratorio, donde los españoles también tenemos problemas: bien por la contaminación, por la alergia, o cualquier causa, a los españoles nos traen los bronquios de bruces, teniendo en el top 20 dos medicamentos distintos para tratar problemas: un broncodilatador para ayudarnos a respirar mejor y más libremente (¡qué placer!), y, para los catarros, resfriados, etc, un medicamento, el Flumil, para ayudarnos a limpiar los bronquios de molestos "inquilinos". Movámonos siguiendo el curso de la sangre de los bronquios al corazón, a nuestro aparato circulatorio, algo muy básico para nosotros. Porque si los españoles sufrimos como el que más las enfermedades cardiovasculares (son la principal causa de muerte en España), no iba a ser menos en el top 20 donde hay dos anticoagulantes (para evitar trombos o posibles infartos), y un anti-colesterol, ítem. Sin embargo, quizás esto a los españoles no nos ha entrado en la cabeza: los medicamentos y tratamientos anticoagulantes y anti-colesterol nos pueden salvar en determinados momentos, o bien ayudarnos, pero las enfermedades cardiovasculares son algo que escapa quizás a nuestro alcance, siendo algo incontrolable pata la ciencia; que no para nosotros. Comer sano, hacer ejercicio regularmente, evitar los excesos y las grasas... son hábitos saludables para evitar problemas o sustos que nos pueden costar muy caro. Con medicamentos sólo, no vale.



Por último, me han llamado la atención tres nombres de tres botes de medicamento que, ojo, sirven para tratar la tensión, la ansiedad, el estado psíquico. Me ha llamado la atención básicamente porque no creía que hubiera tres medicamentos cerrando el top 20 ( no sé que lugar exacto ocupan), pero lo que tratan nunca pensé que pudiera ser motivo de preocupación para los españoles. La tensión, el estrés, la ansiedad consecuente... es algo que parece más propio de las películas de EE.UU que de aquí; no digo que la vida no sea una lucha constante a contracorriente; que el tiempo es breve y no vuelve, ni se hace esperar; pero jamás creí ver a algún español, el mismo que puede echarse la siesta y alargar un poco más de lo aconsejable el ocio, tomando pastillas para ir a trabajar. A ver, yo no estoy ahí fuera, y no sólo el trabajo influye, pero, al parecer (y pese a los 5 millones de parados), el estrés, ya sea personal, laboral... hace que tres medicamentos de este tipo (estabilizadores psíquicos,  contra el estrés y la ansiedad...) se encuentran cerrando este top 20 de las debilidades de los españoles. Porque, al fin y al cabo, alguna teníamos que tener.

domingo, 29 de enero de 2012

Ejercicio 7, Tema 3.

Las enfermedades mentales son síndromes psíquicos y comportamentales, completa y obviamente opuestos a los propios de los individuos que gozan de buena salud mental. En general son causa del deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico, afectando al equilibrio emocional, a la capacidad intelectual, y al comportamiento social.

Todos locos. La locura, una de las enfermedades mentales más antiguas, se consideró durante siglos un problema moral (la extrema crueldad, la extrema corrupción y perversión del Ser Humano); o bien algo religioso y casi místico: maldiciones, pecados castigados por Dios, o posesión diabólica. No fue hasta el s. XVI cuando comenzó tímidamente algo que más tarde ganaría prestigio y el nombre de ciencia: la psiquiatría ("curación del alma", según sus raíces griegas), que es la parte de la medicina que trata las enfermedades mentales. Su relación con la locura es que fue el médico  francés Pinel, en 1790, decidió estudiar a los locos en vez de tratarlos como les correspondía en la época: golpes y maltratos para hacerlos volver a la razón.

"Un hombre con una idea es un loco hasta que triunfa."-Mark Twain




Sí, todos locos. Pero hay locos, y locos. Las enfermedades mentales son variadas, como las flores: cada una es diferente de la otra, huelen distinto, y tienen espinas. Las "flores" requeridas en el ejercicio son:

-Esquizofrenia:  la "reina" de las enfermedades mentales, considerada como una enfermedad mental severa. Aproximadamente, el 1% de la población sufre esta enfermedad. Este trastorno mental provoca una pérdida de la realidad: los enfermos sufren alucinaciones auditivas y visuales, escuchan voces extrañas, creen que otra gente lee sus mentes... Esto es muy perjudicial para su conducta, siendo muy difícil para los enfermos mantener cualquier tipo de relación social (se aíslan), encontrar trabajo, etc.

Sus causas son aún desconocidas, pero se cree que está relacionada con los ataques a un cerebro en formación, esto es, alguna enfermedad de la madre que afecte al feto. Existen varios tipos de esquizofrenia, y no hay una característica común para ellos, pero sí hay síntomas psicóticos:

*Delirios
*Alucinaciones.
*Incoherencias.
*Comportamiento hiperactivo.
*Afecto plano.










-Paranoia: trastorno psicótico, parecido a la esquizofrenia pero diferente a ella, caracterizado por la presencia de delirios autorreferentes. De manera más específica, puede referirse a sensaciones angustiosas sobre uno mismo, como la de estar siendo perseguido, u observado, o controlado por fuerzas incontrolables (manía persecutoria), o el ser el elegido para una alta misión, como salvar a la humanidad (delirio de grandeza o grandiosidad).

Según el psiquiatra español Enrique González Duro, los factores desencadenantes de esta enfermedad se encuentran en individuos con un alto narcisismo, individuos que han sido expuestos a serias frustraciones, y que sufren una baja autoestima.






-Depresión: es un trastorno del estado de ánimo, visto desde el ámbito de la psicopatía, caracterizado por un estado de abatimiento e infelicidad, que puede ser transitorio o duradero. Sus síntomas son variados: la tristeza, el decaimiento, la irritabilidad... esto afecta directamente a las relaciones sociales del individuo. Es casi la falta de ganas por vivir.



Sus causas son también diversas, aunque se destacan diversos factores: el estrés, la tragedia, la pena, sentimientos derivados de una decepción sentimental...

-Ansiedad (!): es un sentimiento de miedo, preocupación, desasosiego. Es una respuesta que se produce en nuestro cerebro ante un peligro inminente. Tiene  una gran importancia en lo referido a la supervivencia; como cualquier otro animal, el Ser Humano, al sentir algún peligro, intenta ponerse a salvo. Sin embargo, la ansiedad también puede referirse al estado estresado de alguien: mucho trabajo, poco tiempo, una mala combinación. La ansiedad, de hecho, la experimentamos en ése sentido todos los adolescentes el fin de semana en vísperas de un examen (me incluyo). E incluso, en las vísperas de después, las más temidas, las de las notas.



Neurosis: este término hace referencia a los trastornos sensoriales y motores causados por enfermedades del sistema nervioso, que distorsionan el pensamiento racional y el funcionamiento a nivel social de las personas, que se caracteriza por un elevado nivel de angustia. Sus síntomas: el enfermo mantiene una buena introspección  una correcta conexión con la realidad, pero tiene la necesidad de mantener conductas repetitivas e inadaptativas para conseguir disminuir el nivel de estrés. Actualmente, éste término no se utiliza, sino que se denominan trastornos a los diferentes tipos de neurosis, como, por ejemplo, los trastornos depresivos, los trastornos de ansiedad...


Psicopatía: o personalidad psicótica, es un trastorno de personalidad antisocial. Estas personas no empatizan con las demás, ni sienten remordimientos ni pena; para ellos, las personas son medios cualquiera para lograr sus objetivos. La falta de remordimientos es debida a que el psicópata le quita a su víctima sus atributos de persona, convirtiéndolo en una suerte de objeto. Los psicópatas tan sólo sienten remordimientos cuando rompen su reglamento interno y propio; sin embargo, conocen y saben los reglamentos sociales "externos", por lo que pasan inadvertidos.



La megalomanía, la sobrevaloración personal y el egocentrismo son importantes en este aspecto para el psicópata, ya que éste trabaja sólo para sí mismo, por sí mismo, espernado auto-recompensarse. El psicópata no es siempre un asesino en serie, desalmado y malvado, sino que puede ser cualquier persona amable y sonriente que no dude en mentir, hacer daño y manipular para conseguir sus objetivos, sin sentir ningún tipo de remordimiento. Los psicópatas no comparten más moralidad y conciencia que la suya propia.






Pues eso, todos locos.


miércoles, 4 de enero de 2012

Ejercicio 3, tema 3.



Los antibióticos son medicinas que curan o tratan las enfermedades infecciosas, mediante la eliminación de las bacterias o microorganismos que las provocan. En nuestro siglo XXI, desde nuestra comodidad científica y tecnológica, son aparentemente algo natural, casi cotidiano. Tienes fiebre, te tomas tal cosa. Te resfrías, te tomas tal cosa después de cenar y esto antes de acostarte, y listo. Pero, sin embargo, su descubrimiento fue uno de los grandes descubrimientos de la historia de la medicina.

Desde hace miles de años, las enfermedades infecciosas devoraban a la población, enfermedades como los catarros o los resfriados, o enfermedades venéreas, eran causa mortal. Desde los principios de la humanidad (como se dice en uno de los vídeos de enlace), se ha buscado algo que eliminara estas enfermedades, pero no fue hasta 1928, y por casualidad, que un científico escocés, un tal Fleming, descubrió que un hongo que se había formado en uno de sus caldos de cultivo, parecía acabar con los microorganismos de algunas enfermedades infecciosas. Tras investigar sobre sus efectos, descubrió que podía ser una cura, y lo bautizó tal y como se llamaba el hongo: Penicilina (Penicillium notatum).



El descubrimiento de Fleming fue un grandísimo avance (más tarde se le concedería el premio nobel)  en la lucha contra las enfermedades infecciosas, y sus efectos se comprobaron en la I Guerra Mundial: soldados que sufrían infecciones en sus heridas ya no morían en cantidades ingentes (las infecciones eran, generalmente,  la principal causa de muerte, más que las balas o los obuses), sino que sobrevivían, y sin necesidad de amputar los miembros  por el riesgo de sufrir gangrena. Así pues, la penicilina abrió la puerta para enfrentarse a las enfermedades infecciosas.

La penicilina, el milagro médico del s. XX


Sin embargo, no fue el único descubrimiento contra las enfermedades infecciosas, el otro gran descubrimiento fue la Estreptomicina, un antibiótico que terminó con la tuberculosis, entre otros. La tuberculosis era una enfermedad mortal, cuyos efectos podrían compararse con los del virus VHI en África, actualmente. Este gran descubrimiento, sin embargo, estuvo manchado desde el principio por una especie de carrera hacia la fama y el dinero por parte de sus descubridores: Selman Abraham Waksman y Albert Schatz, principalmente (su colaboradora, la científica Elizabeth Bugie, fue apartada de su descubrimiento por razones algo extravagantes sobre su sexo y su futuro como madre). El dinero lo consiguió, tras una ardua batalla judicial, Schatz, pero el premio nobel lo consiguió Waksman.

Waksman y Schatz trabajando juntos, antes de que la lucha por
el descubrimiento de la estreptomicina les separara definitivamente.


Waksman, ganador del premio nobel por el descubrimiento de la estreptomicina.






Bugie, la gran olvidada en el descubrimiento de la estreptomicina.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Ejercicio 1, tema 3.

¿Qué es la vida? Esta es, más bien, una pregunta del tema anterior, pero, sin embargo, no lo pregunto (casi retóricamente), en un sentido biológico, sino humano. La vida es salud, es alegría, días nublados y lágrimas. Pero también es cierto que hay vidas y vidas. La vida es un derecho universal, es tan humano como bostezar, hablar, reír, pensar. Y, al fin y al cabo, la vida en nuestra especie, conlleva más responsabilidades que en cualquier otra: los animales procrean y tienen descendencia por sobrevivir, por continuar su especie a lo largo dela evolución y del tiempo. Sin embargo, al ser humano no le mueve sólo esa causa. Hace millones de años, nuestros "abuelos" homínidos (Lucy, por ejemplo), podrían tener descendencia sólo por el mero hecho de mantener imperecedera su especie. Pero, actualmente, nosotros, el orgulloso y arrogante Homo Sapiens Sapiens, tras años de evolución, hemos ganado cosas interesantes: un lenguaje preciso, un cerebro mejor desarrollado, pulgares, y una larga lista de ganancias y pérdidas evolutivas. Pero, además, algo que no es visible a simple vista observando unos fósiles: sentimientos. Los sentimientos son esa "carga" que los seres humanos llevamos con orgullo. Y esos sentimientos nos mueven a hacer la mitad de nuestras acciones vitales, entre ellas, tener descendencia. Traer al mundo un bebé, una criaturita, es algo tan bonito, pero lleno de responsabilidades. Incluso la criaturita tiene derechos, qué cosa tan complicada, ¿verdad?. Pues uno de esos derechos es el derecho de la vida.

Tras esta extensa introducción, quiero dar a ver que la vida es algo básico para todos, ya vivan en un rincón, o en otro, o en tal continente de este nuestro planeta. Ya que no respetamos la vida de animales, plantas, incluso culturas; ya que el ser humano es tan impulsivo y egoísta, miremos, al menos a otros países, a otros hermanos nuestros de otros lugares, como el Tercer Mundo. Allí, la vida pasa de ser un derecho a una lucha, ya no por las condiciones sociales (que para mí es un caso preocupante que sigan existiendo en el mundo lugares donde la tiranía gobierna sin oposición alguna por parte de los países democráticos, los ciudadanos no tienen libertades, y las mujeres llevan un burka y no se les permite levantar la vista del suelo), sino por las condiciones humanas (o infrahumanas, mejor dicho). Angola, Shani, son dos nombres de los muchísimos que sufren en silencio esta tortura que llega a ser la vida. La falta de agua corriente, de sanidad pública, de una cobertura social básica, por ejemplo, son algunos de los factores. Las enfermedades infecciosas, tan ridículas en los países desarrollados, son mortales allí. Un resfriado allí es algo grave, aquí, una mera rutina de estornudos y pañuelos. La pobreza estimula estos factores: lo poco que hay para comer no da para vacunar a los seis hijos de cualquier familia en Malí. Y yo, personalmente, creo que la culpa es más de los países desarrollados que de los propios gobiernos del tercer mundo. La crisis es una excusa perfecta, y sin embargo, los ministros siguen viajando en un Mercedes; se dedican millones de euros a obras que nos lo merecen, etc. Y, la verdad, los auriculares nos impiden oír lo que claman estos países. La corrupción en sus gobiernos es tan grave que es casi escandalosa.

En fin.

No sé si meterme en política será correcto o no, si mi "idealismo" adolescente habrá afectado al blog, pero creo que las desigualdades tan profundas del mundo en pleno siglo XXI son intolerables. La vida es un derecho para todos, ya seamos españoles, franceses, canadienses, congoleños o coreanos. Y debemos respetar ese derecho.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Ejercicios 4 y 5, tema 2.

La evolución de las especies de Darwin es una de las teorías más, probablemente, famosas de la Ciencia. Ya cuando la enunció supuso un gran revuelo en el s. XIX. Pero... ¿en qué se basa?

Darwin dio la vuelta al mundo en el Beagle, con intenciones científicas. El Mundo, en el s. XIX, era algo extraño, exótico y nuevo. Las costas sureñas de América del Sur, Nueva Zelanda...eran nombres asociados a nuevos lugares que se abrían a kilómetros de distancia, y la Corona Británica impulsó la expedición de la que Darwin vendría cargado de pruebas e interesantes descubrimientos. En las Galápagos encontró que las especies autóctonas de pájaros eran diferentes a las especies de la costa sudamericana, con apenas unos kilómetros de mar entre ellas. Darwin llegó a Inglaterra y consultó con sus colegas científicos (como Wallace, que sería su "impulso" para lanzar su libro), y llegó a asombrosas conclusiones: las especies evolucionan, no fueron creadas así como así, sino que todas descienden de un antepasado común. Esto es, básicamente, su teoría. Defiende también la selección natural, que merece un apartado aparte.


  1. Como los recursos de un hábitat de una población cualquiera de una especie cualquiera son limitados, existe una competencia entre individuos por esos recursos: apareamiento, comida, espacio... Ahora bien, esta competencia no es justa, pues algunos individuos presentan ciertas ventajas morfológicas frente a otros, por ejemplo, que son más fuertes o, y apelo a un tópico, que tienen un pico perfecto para comer semillas. Así pues, estos beneficiados por la naturaleza, escogidos, seleccionados, pueden sobrevivir más fácilmente y más probablemente que aquellos que no tienen estas características; por lo tanto, se podrán reproducir más, y sus crías tendrán estas características paternas heredadas, y se verán aventajados con el resto que no las tenga, tendrán así más descendencia... es un círculo vicioso que acaba con el establecimiento casi permanente en una especie de unas características favorables a esa especie.




(EJERCICIO 5)





Por esto, la Teoría de Darwin es uno de los mayores acontecimientos científicos del s. XIX. Su repercusión científica y social, incluso a nivel ideológico, fue enorme. Al fin y al cabo, afirmaba lo que afirmaba. Personalmente, creo que si Darwin hubiese enunciado su teoría unos quinientos años antes, le habría ocurrido como a Galileo, pues su teoría desmentía el creacionismo: la creación no existe, Dios no creó a las especies, Dios no las cambió y modificó... una de las deducciones posibles tras estos puntos es que Dios no existe, pues, si no provocó la creación... Y este pensamiento, o incluso solamente el hecho de cuestionar la Creación y al Creador, era algo impensable... La Iglesia, en el s. XIX, seguía teniendo una importancia  grande en Europa, y esta teoría podía incluso afrentar a su cimiento básico, por lo que el cristianismo tuvo un interés enrome por desmentir esta teoría, y, probablemente, calumniar contra Darwin para quitarle credibilidad.

Esto a nivel ideológico y social, pero... ¿y a nivel científico? La verdad, Darwin fue un poco lejos en todos los aspectos, pues su teoría también afrentaba a la Ciencia, a grandes científicos, a la tradición y a lo ya establecido. Pese a que anteriormente ya hubo ciertas teorías evolucionistas (como la teoría de Lamarck), Darwin las cambiaba, las desmentía. Y eso, a la comunidad científica no le gustó. Por ello, buscaron fallos en su teoría para desestimarla. Y claro, a fuerza de buscar, las encontraron. Son, básicamente, estas:



  1. La teoría de Darwin no explica en ningún momento, el origen de la vida. Este fallo favorecía al Creacionismo, a la Iglesia.
  2. No existen hallazgos científicos capaces de mostras que esos "mecanismos evolutivos" de Darwin pudieran provocar la "evolución".
  3. Los restos fósiles desmienten, se contraponen a su teoría.

Así pues, Darwin y su teoría se vieron refutados por la comunidad científica y por la Iglesia. Una revolución de tales características era algo muy grande, y removía smuchos y muy hondos cimientos. Sin embargo, la genética, la transmisión del material genético, el ADN... y, por supuesto, los años, le acabarían dando la razón.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Ejercicio 3, tema 2.

La Teoría de Oparin es una teoría muy importante en el ámbito de la biología y, creo, de la Ciencia en general, porque por fin se desterrarían el mito de la ciencia, la mentira de la verdad, la supersticción y la creencia de lo realmente objetivo. La teoría de Oparin ilumina una oscura zona dela ciencia, ¿cómo se originó la vida?

Hasta entonces, si había alguna duda de cómo había ocurrido, la Iglesia la eliminaba: la vida procedía de un Ser Supremo, de un Creador, de Dios. Este pensamiento perduró mucho tiempo, alargándose en los siglos, pese a muchas teorías que negaban esto, que afirmaban que la vida no había sido estática ni espontánea.

 Sin embargo, hasta el s. XX no se arrojó la suficiente luz sobre el asunto. Fue un científico soviético, Alexander Oparin, quien propuso la siguiente teoría: la Tierra, hace millones de años, bullía energía, pues había volcanes, grandes tormentas eléctricas, radioactiviad, rayos ultravioletas procedentes del Sol... Además, la atmósfera no era la misma que la actual, y estaba formada por hidrógeno, metano, vapor de agua, y amoniaco, principalmente. Así pues, con todas estas características, Oparin propuso que se podían crear pequeñas moléculas de aminoácidos, que serían el origen de las células y de la vida, ya que se daban las condiciones adecuadas. La enorme energía eléctrica de las tormentas actuó sobre los gases de la atmósfera y se formaron en el océano de aquel entonces, o caldo primitivo, las primeras pequeñas moléculas que, aislados del medio y, lentamente, formarían primero una proteína, luego una célula, luego un ser vivo...


Pero por muy convincente que sonara la teoría de Oparin, quedó en teoría hasta que, desde el otro lado del charco y el otro bando de la Guerra Fría, un científico estadounidense, Miller, realizó este experimento: recreó la atmósfera primitiva y le aplicó unas grandes descargas eléctricas. Estos gases electrizados fueron condensados y recogidos en un recipiente, que, pasado un tiempo, contenía moléculas orgánicas. Miller, en su tesis doctoral, había verificado la teoría de Oparin.



La teoría de Oparin era cierta, la vida se había originado así en la Tierra. Pero estos grandes nombres hacen sombra a otros, no tan pronunciados pero no menos importantes, como el español Juan Oró, que sintetizó adenina en un laboratorio, el primero científico en lograrlo. Y sin embargo, esta teoría de Oparin tan verídica y tan fiable también tiene sus menos, habiendo quien afirma que la vida se originó por panspernia. Y si la vida se originó por reacción entre unos gases en unas condiciones determinadas, casi por casualidad... ¿por qué no podría ser cierta la panspernia?

Satnley Miller y su famoso experimento.

Oparin, el gigante soviético que arrojó luz sobre el origen de la vida.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Ejercicio 1, tema 2.


¿Qué es un ser vivo? Un ser vivo es algo que, obviamente, no está muerto, y con esto quiero decir que es un ser que realiza funciones vitales: moverse, respirar, nutrirse... unas funciones que un "ser muerto" no realizaría. Bueno, si nos ponemos a mirar al compañero de al lado en clase vemos que es un ser vivo, al realizar estas llamadas funciones vitales (se mueve, bosteza, habla, come...); pero esto es una visión en, digamos, "grande", de un ser vivo, de la vida. La vida es algo más sencillo, más simple, que, dividido en células, da vida  a un ser vivo. La propia célula en sí ya en un ser vivo, gracias a lo que llamamos "Entropía". Curioso palabro, expresa una cantidad física medible de los seres vivos. Es la medida de orden o desorden de un cuerpo, y, por tanto, todos los cuerpos producen entropía; una entropía que es positiva, y que el organismo, para evitar la entropía máxima (y, por tanto, la muerte), debe contrarrestar con entropía negativa del medio donde se mueve. Por eso: "la célula es una barca llena de agua, que tiene que sacar con un cubo, para evitar hundirse".
"¿El Titanic sería una célula muerta?"
                                     


La entropía positiva es el equilibrio de un uerpo, la negativa, el desequilibrio, lo contrario, el otro polo del imán. Sin embargo, el concepto de entropía entraña una paradoja: si la energía positiva puede matar a una célula,a  un ser vivo, ¿la célula necesita la entropía negativa para seguir viva; es decir, necesita el desequilibrio? La paradójica respuesta a esta paradójica pregunta es que sí, que la necesita tanto como cualquiera de las anteriores funciones vitales. La vida es cuestión de reacciones químicas, de unas pequeñas balsas llenas de agua que están sacándola con un cubo. La vida es, más que nunca, pequeñas cosas. Tan pequeñas, como una célula y su entropía.